Miedo y asco en Plaza Lagos

 

Ella giró el cuello y dijo:

-Ya no hay ningún sitio exclusivo en esta ciudad. Todo el mundo puede ir a todos lados.

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Se refería a una familia cuya piel, según su Pantone personal, tenía dos tonos por encima de lo que ella consideraba apropiado para pasear por su Plaza Lagos, la miniatura de Miami en Samborondón. Qué vaina. Ella hubiera deseado que, como las montañas rusas que tienen medidores que dicen “tienes que tener al menos esta altura para pasar”, en la Puerta de Plaza Lagos hubiesen instalado un comparador étnico: “tienes que ser al menos así de blanco para pasar”.

Ella giró el cuello y dijo:

-Ya no hay ningún sitio exclusivo en esta ciudad. Todo el mundo puede ir a todos lados.

Se refería a una familia cuya piel, según su Pantone personal, tenía dos tonos por encima de lo que ella consideraba apropiado para pasear por su Plaza Lagos, la miniatura de Miami en Samborondón. Qué vaina. Ella hubiera deseado que, como las montañas rusas que tienen medidores que dicen “tienes que tener al menos esta altura para pasar”, en la Puerta de Plaza Lagos hubiesen instalado un comparador étnico: “tienes que ser al menos así de blanco para pasar”.

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Yo, reciclador

-Mucha gente tiene la mala costumbre de botar las cosas –Eddy Bazán supervisa la carga de cientos de objetos de metal en la plataforma de un camión y filosofa- y esa gente está cometiendo dos errores: no recicla y afecta al medio ambiente y, además, pierde plata. Por ejemplo (señala la chatarra), esto vale cuatrocientos dólares la tonelada, ¿ya no lo ves como basura, verdad?